Ansioso de mamársela de nuevo a Damián, de llenarse de su semen y a la vez asustado de que Damián descubra que miente, Emilio le va bajando la cremallera a Damián. Damián lo mira amenazante.
--¡Si me mientes te va a ir mal...¡ --le advierte Damián con mucha dureza.
Pese a la agresividad en la mirada de Damián, Emilio siente una fuerte atracción hacia él y está dispuesto a todas las consecuencias.
--si, claro... ¡¡claro¡ --jadea.
Damián está aprendiendo a conocer a ese chico. Cuando miente aún se pone más nervioso. Le agarra la mano. Se la retuerce.
--¡me estás mintiendo¡ ¡¡y a mi no se me toma el pelo dos veces¡
Emilio no quiere llorar pero Damián le hace daño. Se le salen las lágrimas. Entonces Damián lo suelta.
--aún eres un niño --le dice con desprecio.
Emilio está desesperado. Desea a ese hombre. Siente que se va a volver loco si no está una vez más con él.
--¡tú me hiciste hombre¡
Damián le va tocando el muslo, va llegando a los genitales. Se muestra sensual. Emilio tiembla de deseo.
--Si tu quisieras podemos hacer hasta un trío. Yo con los dos hermanos. Sería genial.
Damián se pone cachondo sólo de pensarlo.
--Me gustaría pero Armando se niega.
Damián le guiña el ojo a Emilio y con una irónica sensualidad le dice:
--pues tú te lo pierdes.
Emilio traga saliva. Ese hombre le gusta mucho y no quiere renunciar a él. Está desesperado.
--¡Yo sé que nos la podemos pasar bien¡ ¡¡anoche te gustó... lo sé¡
Damián le habla con frialdad.
--Me hizo gracia porque sabía que eras virgen te quise hacer el favor pero ahora no. Tienes 16 años y eres mi alumno. Me podría meter en un lío.
--¡espérame 2 años! --le suplica Emilio desesperado.
--¿no te da pena ir de rogona por la vida? --Damián con burla.
No, no le da pena si logra lo que quiere. Ha disfrutado demasiado gracias a Damián como para dejar las cosas así. Damián se muestra seductor. Le gusta provocarlo para dejarlo luego con las ganas.
--yo me olvidaría de todo si tu hermanísimo está unido en el paquete pero tú solo... No definitivamente te olvidas de mi.
Es como si Damián fuera una droga para él y la idea de no volver a estar con él le provocara síndrome de abstinencia. Está dispuesto a quemar con todo si es preciso.
--¡Si no te acuestas conmigo le diré a todos¡
Damián agarra del cuello a Emilio. Va apretando, a Emilio lo lastima. No puede respirar.
--¡si hablas será lo último que cuentas¡
Y lo tira del auto. Lo trata con desprecio.
--¡largo y agradece que te estrené¡ ¡¡me das asco¡
Damián le pisa la cara. Se asegura que ni haya nadie y le mea en la ducha. El hombre se sube la cremallera riendo.
Emilio llora de rabia y sollozando le dice:
--¿¿¡que pasa que prefieres a mi prima?¡
Damián mira a Emilio con cara de: ¿te has vuelto loco? Sí, Emilio ha enloquecido de la frustración porque Damián no quiere volver a saber de él.
--¡mi prima dice que te gusta¡
--¿tu prima? --Damián con cara de no saber quien es.
--¡Afrodita. No creo que haya más con ese nombre¡
--¿esa gorda inmunda? ¡que loca¡ --Damián sorprendido.
--¿no te gusta? --Emilio que no soportaría que a su prima le diera lo que a él ahora le está negando.
Damián se ríe de la ocurrencia:
--que esa niña piense lo que quiera pero ¿tú que me conoces? Vale que engañe a mi mujer con otros hombres pero para hacerlo con una mujer ya lo hago con ella.
Emilio mira a Damián más tranquilo:
--¿y qué pasa conmigo?
Para sacárselo de encima, Damián le dice:
--mira si lo que quieres sexo, tranquilo. Conozco a mucha gente. No te faltará sexo, si quieras todos los días, con tipos diferentes.
Emilio se da cuenta que Damián le está hablando por pena y se molesta.
--¡no necesito que la gente se acueste conmigo por compasión¡
Damián mira a Emilio burlón y le dice:
--pues eso lo que hice yo contigo.
Eso le duele mucho a Emilio y se va corriendo. Llora por dentro. Llora de rabia. Damián se le ocurre algo. Llama al centro.
--tengo un problema con un alumno... ¿Me podrían dar la dirección de Emilio Salazar Anmúcar?
Damián toma nota. Le brillan los ojos. Piensa en Armando.
--ahora vengo a cobrarte lo que me debes...
Emilio ha vuelto a casa. No hay nadie. Se desnuda. Mete su ropa meada y en la ducha llora.
Armando está corriendo, al llegar a la casa en la que vive con sus padres y su hermano. Llega sudado y cansado. En la puerta del edificio se encuentra a Damián que lo desnuda con la mirada. Babea por él. Armando no da crédito a lo que ve. Se enfrenta a él.
--¿¿qué haces aquí?¡
Damián mira a Armando con cara de depravado:
--vengo a cobrarme lo que me debes... ¡y va a hacer un placer¡
A Armando le asquea la mirada libidinosa de Damián.
--¿cómo has sabido mi dirección? --Armando sorprendido.
Damián sonríe divertido:
--sorpresas de la vida... ¿No sabes que soy casi profesor de tu hermano? ¿qué dirían tus padres si saben que incitas a tu hermano a joder con hombres maduros?
--¡eso no es así... en todo caso no es asunto tuyo¡ --Armando enojado.
Damián sabe que Armando no será suyo por voluntad propia así que recurre al chantaje.
--¿qué dirían tus padres si supieran que engañas a hombres ofreciéndote a pasar el rato con ellos para que se acuesten con tu hermano pequeño?
Dicho así suena muy mal y Armando no quiere que sus padres se enteren de nada. Se pone nervioso.
--¡Emilio se quería estrenar, no hice nada malo¡
Damián siente ya victorioso. A Armando se le resalta un poco el colgajo y eso tiene a Damián cachondo perdido. Ya saborea ese polvo. Habla con mucha ironía.
--No claro... a ver que opinan vuestros padres...
--¡¿qué quieres?¡ --Armando molesto.
--coger contigo, que seas mi putita una vez, si no largo todo... --Damián con cara de cachondo.
--¡No soy gay. Nunca lo he hecho con un hombre¡ --Armando con asco.
Damián lo mira con cara de depravado:
--será un placer estrenarte... --dice pellizcándole el culo.
Armando se aparta molesto y Damián se ríe. En tono irónico y con mirada lasciva, Damián le dice:
--al principio duele mucho, que te lo diga tu hermano pero te gustará, que te lo diga tú hermano también.
--¡que no me gustará, que no me van los hombres¡ --Armando molesto.
Damián es un lobo persiguiendo sensualmente a su presa:
--eso habértelo pensando antes... decídete, o me entregas tu cuerpo sin limites para que haga contigo lo que quiera... o empiezo a hablar...
Armando apoya su trasero a la pared. No le gusta nada la cara de depravado de Damián.
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