sábado, 12 de septiembre de 2026

capitulo 34

 

Juan y Ramiro se preocupan al ver a su madre llorando junto a unos papeles.

--ya, mamá. No sigas pensando en ese hombre. Tiene que estar muerto para nosotros --Ramiro.

Purificación se aferra angustiada a unos papeles que ha recibido.

--es que no es fácil Es toda una vida a su lado. Le di cuatro hijos.

Ramiro sufre por amor. Aunque recién la conocía, Ángela lo ha llenado de desamor. Juan se siente inseguro como macho. Le duele que Ángela lo frustrara en más de una ocasión y en cambio que si lo haya hecho con su padre.  Le da rabia pensar que están juntos, que lo habrán hecho varias veces. Eso le hace odiar tanto a su padre como a esa muchacha.

--¿Y qué es ese papel? --pregunta Juan con curiosidad.

--Tu padre firmó el divorcio.

Ramiro acaricia a su madre.

--Eso es muy bueno para todos.

Pero Purificación llora. Ramiro la besa cariñosamente.

--mamá, no te pongas así. Tú fuiste la que querías el divorcio.

--Si pero él siempre se negó a aceptar. Me había dicho que no iba a firmar.

--bueno pues cambio de idea, es lo mejor ¿o es que lo ibas a perdonar? --Juan.

Purificación ve a sus hijos tan llenos de odio que no se atreve a decir que si Damián hubiera insistido seguro que lo acaba perdonando.

--¡¡es que está con perdida, ¿y si se quiere divorciar para casarse con ella?

Juan se pone furioso:

--¡esa guarra no puede entrar en la familia¡

Al chico le da horror pensar que una chica que lo calentó para dejarlo con las ganas vaya a convertirse en la esposa de su padre. Ramiro, siente una amargura muy dentro de él, pero no quiere desanimar a su madre. Se muestra tranquilo. Resignado.

--Esto tampoco es fácil para mi. Yo me había hecho ilusiones pero papá no es de los que se deja atrapar. A lo mejor si le ha hecho creer que se van a casar pero se divertirá con ella y luego la dejará seguro.

Eso calma a la mujer.

--¿entonces creéis que no debo oponerme?

--Ya firmaste, ahora ¿para qué echarte atrás? Ese hombre ya salió de nuestras vidas. Lo mejor es un divorcio que lo aleje para siempre de nosotros.

Purificación no se quiere enfrentar a sus hijos pero si fuera por ella no rompería su matrimonio.


Semanas después... Ángela, con ropa ancha porque su embarazo se hace notar, anuncia su boda con un recién divorciado Damián ante toda su familia. Su tía Estrella y sus padres adoptivos Ana y Gabriel. Estos últimos están distanciados y ella va de negro. También está Armando con Cristina. Damián tiene sus ojos clavados en los genitales, el trasero (cuando le da la espalda) de Armando. Éste siente el fuerte deseo de Damián y se siente incómodo. Le da miedo que los presentes y sobretodo Ángela se enteren de los sentimientos de Damián hacia él. Le tranquiliza que su padre no haya querido ir para no encontrarse con él. No de mirar a Ángela con desprecio.

--¿¿como puedes estar con esta bestia? --dice para sí.

Damián está encantado de entrar a formar parte de esa familia. En alguna ocasión le guiña él ojo a Armando que se asusta por su descaro aunque luego piensa:

--¡que Ángela se entere que su futuro marido me desea a mi¡ --piensa vengativo.

Hay mucha tensión. Se nota el dolor de Ana y Gabriel. La presencia de Damián incomoda a la mayoría, Armando y Ángela que se aman y se matan con la mirada. Estrella, la madre de Armando, trata de animar la fiesta.

--¡viva los novios¡ --grita.

Es la primera en felicitar a la pareja. Luego le siguen el resto. Armando le da un beso en la frente a Ángela. Le dice un triste felicidades. Se miran a los ojos. El dolor del uno se clava en el otro. La intensidad de la mirada de ambos es fuerte. Tiemblan de deseo.


 Damián se pone en medio. Mira a Armando con ojos de depravado:

--¿y a mi no me saludas, primito?

Armando lo mira con asco. Extiende su mano. Damián y él se la encajan pero Damián no sólo no lo suelta sino que lo abraza. Lo besa en la mejilla y le susurra:

--quieras o no, tarde o temprano te voy a echar el polvo de tu vida. Aunque tenga que violarte.

El tono de Damián es amenazante. La primera reacción de Armando es alejarse y pegarse en la pared protegiendo su trasero. Damián lo mira con ojos libidinosos. Armando se da cuenta que esa deuda que contrajo con Damián va a pesar sobre él como una losa para siempre. Cristina se acerca a su novio:

--¿qué te pasó, mi amor? estás pálido.

Armando se afloja la corbata.

--si, no me siento muy bien.

Siente el odio-dolor-despecho de Ángela y el deseo enloquecido de Damián. No soporta más la situación.

--¿porqué no nos vamos al departamento?

Ella se muestra cariñosa:

--si claro pero ¿porqué no hacemos ya oficial el compromiso de nuestra boda?

A Damián le excita la idea de casarse junto a Armando.

--Por mí no hay ningún inconveniente en hacer una doble boda.

Cristina y Estrella son las más animadas.

--¡será precioso, será precioso¡

Armando mira a Ángela con tristeza. Ninguno de los dos dice nada pero sienten un gran dolor. Estrella abraza a Cristina y a su hijo emocionada.

--¡soy tan feliz¡

Armando fuerza una sonrisa. Mira de reojo a Ángela. A los dos se les va a hacer muy duro casarse juntos, casarse con otras personas. Ambos desean que el otro sea que el detenga el doble enlace pero ninguno de los dos lo hacen. Tanto Armando  como Ángela se dejan llevar por el despecho, por el dolor. Damián felicita a Cristina. Luego abraza a Armando que sigue pegado en la pared.  Damián lo separa lo justo para pellizcarle el trasero mientras al oído le susurra:  

--Resérvame un hueco en tu cama, la noche de bodas, quieras o no... la vas a pasar conmigo.

Armando mira a Damián con mucho asco. No puede decir nada porque no desea que nadie se entere de lo que está pasando. Detesta a ese hombre por su acoso, por lo que ocurrió con su hermano y además se va a casar con la mujer que él ama. Damián no deja de mirar a Armando con ojos libidinosos y Armando vive aterrado con la idea de que alguien se dé cuenta.

--¿nos vamos? No me siento bien... --le dice Armando a Cristina.

Se estaban yendo cuando oyen que Estrella, la madre de Armando, le dice a Ángela:

--¿es el vestido o estás más gordita?

Ángela se arma de valor y dice:

--no, estoy embarazada... Damián y yo vamos a tener un hijo.

Armando que estaba saliendo recibe la noticia como una puñalada. Se gira. Armando mira a Ángela en shock. A ella le duele, no soporta ver su sufrimiento cuando él hijo que lleva en su vientre es de él.

--tengo que verlo a solas y contarle todo y que pase lo que tenga que pasar --dice Ángela para sí.

Ana acaricia a su hija de acogida. Las dos lloran pensando en ese ser que se fue.

--es ley de vida --llora Ana.

Ángela pone las manos de su madre adoptiva en el vientre:

--Es una niña. Se llamará Afrodita.

Las dos se abrazan con emoción. Cristina es la siguiente en felicitarla:

--¡qué alegría¡ a mi también me hace mucha ilusión ser mamá, espero que sea pronto para una mujer es muy especial convertir a un hombre en padre por primera vez.

Ángela siente una profunda tristeza. No soporta a Cristina feliz con Armando haciendo planes de un primogénito cuando ella lleva al hijo de Armando dentro de él. Armando está loco de los celos. Le asquea la idea de un hijo de Damián en el vientre de su amada. 





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