Emilio está desesperado porque todos se han olvidado ya de lo que para él es lo importante, que Damián vuelva con él. No es de su orientación sexual, de si Armando obró bien o no. ¡Quiere tener sexo con Damián¡ pero lo que él quiere no es lo mismo que quiere ni su padre ni el director de la escuela.
--las cosas no fueron así. --dicen Armando y Emilio a dúo.
Padre y director hacen callar a Emilio. Emilio padre mira a su hijo mayor con dureza:
--¿de qué está hablando?
El director no le piensa permitir que "mienta" así que habla él. Mirando a Armando le dice:
--usted mismo dijo que llevó a su hermano al club de su amigo gay y ahí le dijo al profesor que se acostaría con él si antes se acostaba con su hermano.
Emilio padre mira a Armando con furia y al grito de "¡depravado, depravado¡" lo tumba de un puñetazo. Armando no sabe qué decir en su defensa. Se levanta tocándose la barbilla. Emilio padre está fuera de sí. También el joven Emilio aunque lo suyo es desesperación porque nadie le hace caso.
--¡papá yo se lo pedí¡
El adolescente es ignorado y el hombre se enfrenta a su hijo mayor.
--¿¿¡qué clase de monstruo eres?¡ ¿porqué le has hecho esto a tu hermano?
A Armando le duele mucho la forma en la que lo mira su padre.
--Yo no le he hecho nada a Emilio, ser gay no tiene nada de malo.
Tanto el padre como el director miran a Armando con desprecio. Emilio padre se iba a tirar encima de Armando pero el director de la escuela se pone en medio.
--¡entiendo su furia pero esa no es la solución, ahora lo que tenemos que hacer es ayudar a este pobre niño a olvidar el trauma¡ --director.
El joven Emilio contempla todo lo que está pasando incrédulo.
--Tiene que ser una película, es imposible que en la vida real pase algo tan absurdo -–dice Emilio pero no le hacen caso.
El chico se muestra ansioso, alterado. Molesto porque es ignorado.
--¿¡¡pero que trauma?¡ ¿¿es que alguien me quiere escuchar?¡
No, no lo escuchan. Tanto su padre como el director miran a Emilio como si no supiera lo que dice y no le hacen caso. Sienten pena por él y desprecio hacia Armando al que culpan de todo el desquicio del joven, de sus obsesiones. Emilio padre agarra a Armando del cuello de la camisa. Lo trata con dureza.
--¡lo que le has hecho a tu hermano no tiene perdón...¡ ¿es que no sé en qué cabeza cabe?¡
--¿porqué no te molestas a escuchar a Emilio? --Armando.
--¡¡eso digo yo¡ --Emilio.
--No hace falta, le ha lavado el cerebro al pobre niño. Dirá lo que él quiera que diga --director.
Los dos hermanos se miran con angustia. Emilio hijo trata que su escuche su voz pero el director lo trata fraternalmente:
--quédate quieto, tu padre soluciona esto.
El chico mira impotente como su padre trata a Armando como si fuera un depravado y, lo que más le duele, nadie se preocupa de él, de sus sentimientos hacia Damián.
--¡si te gusta comer rabos es tu problema pero a mi niño no lo metas¡ --Emilio padre a Armando.
Aunque el director trata de oponerse, Emilio se mete:
--¡yo quería papá¡ ¡¡me gustan los machos y quería estrenarme,
--¡esto son las ideas raras que tu hermano te ha metido en la cabeza¡
--No papá... Eso es algo que se siente. Armando ni siquiera es gay. Él es el único en ayudarme.
Emilio padre mira a Armando con desprecio:
--¿te das cuenta del gran daño que le has hecho a su hermano?
--Yo traté de escuchar a Emilio porque ya veo que tú no lo escuchas...
Emilio tiene ganas de golpear de nuevo a su hijo:
--¡¡cuando vuelva a casa no quiero verte... No quiero verte nunca mas¡¡
Emilio llora. Armando es el único apoyo que tiene.
--¡no papá... Armando...¡
Emilio padre no lo deja seguir.
--¡¡Ya nunca se verán¡
Emilio se quiere tira sobre su hermano.
--¡no debes permitirlo¡
Emilio padre sostiene a su hijo pequeño y no permite que se acerque al hermano.
--Yo voy a solucionar el problema ¡yo sí te voy a ayudar¡
A Emilio le asusta la mirada de su padre.
--¿qué vas a hacer?
Emilio padre pone su mano en los hombros de su hijo. Lo mira pícaro:
--tranquilo. Te va a gustar, después de esto te vas a volver loco pero de verdad. Ya verás que bien...
Al chico le duele mucho que su padre no le esté haciendo caso, que lo ignore.
--¡no me dejes con él¡ --le suplica el joven Emilio a su hermano.
Armando lo mira con tristeza. No puede hacer nada.
--Lo siento...
El director lo acompaña a la puerta. Ahora que están solos, Emilio se enfrenta a su padre.
--¡A VER SI TE ENTERAS SOY HOMOSEXUAL, SARASA, GAY, MARICA, MARICÓN¡ ¿quieres que siga?
El hombre lo abofetea. El chico mira a su padre con desafío. Ahora nadie lo va a callar.
--Pégame lo que quieras. A mi me da igual lo que digas, yo lo único que quiero es seguir comiendo rabos que es lo que me gusta.
El hombre agarra del brazo a su hijo y se lo va llevando en el auto.
--¡tú eres menor de edad y harás lo que yo te diga¡
Padre e hijo hablan en el auto. El chico trata de calmarse, a ver si así convence a su padre.
--pero ¿tanto te cuesta aceptar que soy gay?
El hombre mira a su hijo con compasión:
--A tu edad eres muy influenciable. Como Armando es gay pues tú crees que es lo normal... y yo no digo que sea malo pero tienes que decir por ti mismo si lo eres o no, no eres gay porque tu hermano te haya dicho que lo eres.
Al chico le desespera que su padre siga con lo mismo.
--¡a mi me gustan los hombres¡
--ahora mismo vamos a conocer una amiga mía, cuando conozcas una hembra se te pasarán las tonterías...
Aunque le cuesta, Emilio trata de no desesperarse:
--me gustan los hombres.
El hombre ha visto a su hijo comportarse de una manera desquiciado hace un rato y no puede creer en nada de lo que le diga.
--¡eso es lo que te ha hecho cree el depravado de tu hermano... él gay es él... no tú...¡
--¡yo soy gay¡¡ ¡A Armando le gustan las mujeres¡
Pero nada que el hombre hace caso a su hijo. Lo mira con cara de depravado y dice:
--te gustará mi amiga.
--¡No pienso estar con una mujer. Puta o no puta, tendrás que matarme¡
Emilio desafía de nuevo a su padre y éste se enfada mucho.
--¡te doy una oportunidad de volver al buen camino¡
--no tiene nada de malo soy gay.. ¡me encantan los rabos... es lo que más me gusta¡
Emilio padre para el auto y lo abofetea:
--¡estaría bien si supieras lo que dices¡
Y le da un ultimátum:
-- o vamos con mi amiga o te llevo a un internado, lejos de malas influencias... ahí te harás hombre.
Emilio no tiene claro:
--¡no estaré jamás con una mujer¡
--Pues tú lo has querido.
Padre e hijo se miran con cierto desafío.
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