Damián piensa que no es tan malo que se haya encontrado con Emilio en esas circunstancias porqué con él llega Armando y el que sean hermanos lo ayuda en sus planes.
--así que tu hermano... --dice con una sonrisa pícara.
Emilio se pone nervioso. Balbucea.
--No, que va...
Pero ya es tarde. Damián no le cree. Siente que tiene un secreto sobre los dos hermanos y eso lo hace sentir poderoso.
--tu hermano me debe un polvo.
Emilio está nervioso. Siente que le ha fallado a su hermano y eso le duele.
--¡deja a mi hermano, nosotros dos podemos coger siempre que tú quieras¡
Emilio está desesperado. No quiere nada más. Estaría todo el día teniendo sexo y más si es con Damián.
--¡¡tienes 16 años¡ ¡me podía meter en un lío¡ en cambio tu hermano... --dice Damián con cara de depravado.
A Emilio le da rabia que Damián prefiera a su hermano y para molestarlo dice:
--¡pues con él te vas a quedar con las ganas¡
Damián mira a Emilio con cara de pensar: eso ya lo veremos.
--¡vaya, vaya...¡ --dice irónico-- los dos hermanos maricones... ¡que alegría para vuestros padres¡
--Armando no es gay. El gay soy yo. Sólo te podrás acostar con uno de los hermanos ¡yo y estoy dispuesto¡
Emilio se muestra desesperado. No quiere que ese hombre se le escape. Damián usa su mejor ironía. Siente que tiene entre sus manos a los dos hermanos: el que le gusta y con el que se acostó, y eso le hace mostrarse poderoso.
--ah no...¿y qué hacía en un antro gay?
Emilio nervioso y agachando la cabeza:
--Me hacía un favor. Yo me quería estrenar y no sabía cómo...
Damián se le ríe.
--¡vaya, el maricón mayor enseñando sus malas artes al pequeño¡ ¡¡que chisme para vuestros padres¡
Parece que cada vez que habla hunde más a su hermano. Damián está dispuesto a usar todo y más en su contra y a Emilio eso lo lastima. Quiere dejar la pelea atrás y le habla como un hombre que está sintiendo cosas por él:
--¿por qué me atacas? Viví un momento muy especial contigo, fue mi primera vez.
Lo dice para enternecerlo. Damián lo mira burlón. Le interesa que ese joven está a sus pies para poder manejarlo. Emilio está dispuesto a suplicarle, lo que sea con tal de poder seguir acostándose con él.
--yo no me quiero enojar contigo. Yo me quiero llevar bien contigo, yo quiero seguir acostándome contigo, no se lo diré a nadie, haré lo que tú digas.
Damián le guiña el ojo y Emilio se derrite. Damián le pone la mano en el torso y Emilio se estremece. Damián acerca sus labios, casi los roza. Emilio suplica ese beso. Emilio acerca sus labios a los de él. Está muerto de sed, Damián le ofrece beber de sus labios pero cuando Emilio está a punto de tomarlos se va alejando y luego se va acercando de nuevo y Emilio no logra calmar su sed. El deseo lo desespera. Damián le habla muy sensual.
--¡yo me acostaré contigo, todas las veces que quieras¡
--¡¡si... si...¡ --Emilio feliz.
Damián estrecha entre sus brazos a Emilio que se derrite. Está seguro que ahora sí podrá saborear de nuevo los labios del maduro galán. Damián le guiña el ojo. Se muestra muy sensual:
--pero tienes que convencer a tu hermano para que se acueste conmigo.
Emilio quiere besar a Damián pero éste le pone la mano en medio. Lo mira travieso.
--No me gusta que me engañen y tu hermano me debe un polvo y me lo tiene que pagar.
A Emilio todo su cuerpo le hierve. Va a explotar. Tiene tan cerca de él lo que más deseo, lo que calma la lujuria que está sintiendo y en cambio Damián no le permite disfrutar de lo que tanto le gusta. Emilio está desesperado. Si que Armando se acuesta con Damián es el pase para que Emilio vuelve a gozar del cuerpo de Damián lo tiene claro y eso frustra mucho a Emilio.
--¡él no es gay¡ --desesperado.
Damián coqueto:
--si lo convenciste para que te llegara a un club gay siendo tu menor de edad, seguro que convencerás de que se deje dominar por mi... sabes que cojo rico... dile que le gustará...
A Emilio le excita imaginarse a Armando siendo poseído por esa bestia sexual que es Damián bajo su apariencia de serio profesor casado y padre. Damián hace gestos obscenos y le dice a Emilio:
--me podrás hacer lo que quieras pero antes tendrás que lograr que tu hermano se deje hacer lo que quiera por mi.
Los dos se miran con cara de depravados.
--Dame un adelanto. --Emilio ansioso.
Damián está muy cachondo saboreando su polvo con Armando. Le gusta calentar a Emilio, así el chico será más convincente para lograr meter a Armando en su "cama". Roza sus labios, friega su sexo contra el de Emilio. Luego se aparta dejando a Emilio con ganas de más.
--¡Y ahora vete, si le hablas a alguien de este olvídate de volver a tener sexo. Ni conmigo ni con nadie. Ya me encargaré yo de eso¡
Damián es amenazante y Emilio se asusta. No, el sexo es lo que más le gusta. No haría nada que pusiera en riesgo eso. Emilio se va ansioso. Antes mira a Damián con deseo. Ahora, incluso más que antes, tiene más ganas de sexo y tiene que ser con Damián. Ese hombre lo está enloqueciendo de deseo. Damián babea ya pesando en Armando, en su cuerpo desnudo en poder del suyo.
Emilio va a su clase revolucionado. Tiene todas las hormonas brincando y gritando el nombre de Damián. Tiene cerca a ese hombre que le hizo sentir cosas desconocidas hasta entonces para él y hará lo que sea para poder seguir disfrutando. Afrodita corre al encuentro de su primo.
–¿Qué hacías con mi Damián?
–¿tu Damián...? --sorprendido.
La joven sonríe ilusionada:
--¡sí, estoy enamorada de él¡
Emilio sonríe pícaro.
--pues lo llevas claro.
–¿porqué?
Emilio se siente importante porque no es virgen, porque se ha acostado con un profesor. Le gustaría gritarle a su prima que ese macho es suyo pero no. Lo más importante para Emilio es volver a acostarse con Damián. Es que no haría otra cosa. Tiene tanta sensación de placer en su cuerpo que le crea mucha ansiedad en pensar cuando podrá ser la próxima. Si le sabe mal que su prima siga ilusionándose con un hombre que nunca va a tener nada con ella y por eso le dice:
--es casado y más grande que tú.
Afrodita está tan ilusionada que no quiere ver la verdad.
--No, no es casado..Yo creo que le gusto.
Emilio sonríe pícaro.
--No, no le gustas tú.
Y se estremece pensando en el momento que ese macho le clavó su lanza por donde la espalda pierde su nombre. Afrodita lo mira sorprendida:
--¿Cómo sabes?
--Ya te he dicho. Es casado.
Afrodita no quiere aceptarlo.
A medio día, cuando Emilio llega a casa se encuentra a su hermano que sale del baño. Entran los dos en la habitación del pequeño de la familia. Armando es muy cariñoso con su hermano.
--¿como te va tu primer día como no virgen?
Emilio está muy ansioso.
--¡Me encontré con el tipo de anoche¡ ¡¡es profesor¡ ¡¡No veas como me gusta¡ ¡¡si no me vuelvo a acostar con él me muero¡
Armando se tumba en la cama. Sonríe.
--Nadie se muere por sexo.
Emilio mira a su hermano con cara de bueno:
--¿no me harías un favor?
--si, si no es complicado...
Emilio mira a su hermano con timidez y dice:
--No, complicado no... doloroso tal vez...
Armando no entiende nada hasta que se queda de piedra cuando Emilio le suelta:
--¿no te acostarías con él para que yo pudiera volver a coger con él?
A Armando casi le da un infarto por la propuesta.
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