Una pareja está fornicando bien a gusto. Él le está dando duro por atrás. Están los dos de lado. Él le agarra un seno, la besa en los labios ardientemente, le muerde la oreja. Ella jadea
--que polvo Armando... que polvo...
La chica acaba mordiendo la almohada con un desesperado placer mientras él está detrás de ella gozando. Aún jadeando, él se levanta totalmente desnudo, se va poniendo los jeans. Ella lo mira muy satisfecha, feliz. Con ganas de estar abrazada a él.
--¿ya te vas?
Él se sube los pantalones. La mira con indiferencia:
--sí, claro, ya lo hicimos.
Ella se queda decepcionada. No esperaba que Armando fuera de los que se van después que han logrado lo que perseguían.
--pero yo esperaba...
Armando no la deja seguir, se abrocha la cremallera.
--No me digas que no fue bueno porque sé que te gustó... Ha sido tu mejor polvo.
A ella le gusta mucho él y le ha dejado hacer lo que quería para volver a verlo.
--pero es que ha sido nuestra primera vez...
--tú buscas lo mismo que yo... un polvo y si te he visto no me acuerdo...
La chica empieza a tirarle cosas. Lo maldice:
--¡ojalá algún día sufras por amor¡
Él se ríe. Lo tiene todo, siente que su vida es perfecta. Se va despreocupado y la joven llora de rabia.
Lejos de ahí, a miles de kilómetros, Emilio está haciendo en la biblioteca un trabajo. Es un adolescente de 16 años. Las hormonas lo dominan. Mientras hace su trabajo, está pendiente de la puerta del baño. Sigue a todo chico guapo que va con la esperanza de verle la verga y si además se la puede comer.... ¡mejor¡ En un momento que va al lavabo siguiendo un guapo rubio se da cuenta que un moreno no le saca los ojos de encima. La imaginación de Emilio comienza a volar:
--¿y si quisiera algo conmigo? --va pensando.
El rubio se encierra en el wáter y no permite a Emilio ver tan preciada herramienta. Emilio hace pis en el urinario triste.
--¡con el tiempo que hace que no veo una verga... que rabia¡
Tiene sed, sed de sexo, de pasión. Se da cuenta que cuando entra en el lavabo un morenazo que le dobla en edad lo mira fijamente:
--¿y si me deja mamársela? --va pensando.
Es algo que le apetece mucho. Emilio tiene muchas ganas de conocer todos los secretos del sexo. Emilio se queda un rato en el lavabo dando tiempo al morenazo a seguirlo si es lo que quiere. Le decepciona que eso no pasa pero está muy pendiente de él.
--¡como vaya al lavabo no le perdono la vida¡ --dice para sí.
Emilio tiene ganas de que ese guapo moreno vaya al lavabo para descubrir si efectivamente quiere algo con él. Es muy atractivo. Su larga melena ondulada enloquece a Emilio. Lleva barba. Camiseta muy ceñida y sin mangas que marca unos pectorales de escándalo. El morenazo se va del recinto y Emilio se queda con las ganas y muy caliente. Al cabo de un rato, cuando ya no piensa en él, el morenazo vuelve y entra directamente al lavabo. Y Emilio no lo duda. Lo sigue bien cachondo.
--¡que se me dé, que se me dé¡ --piensa.
Le decepciona ver que hay otro chico.
--¡que rabia... así no se va a lanzar¡ --sigue pensando.
No se había dado cuenta que alguien había entrado. El otro chico se está lavando las manos. Emilio comprueba con alegría que el moreno está en el urinario ¡y muy separado¡ Se la ve perfectamente y disfruta mucho de lo que ve.
--¡pero si es enorme¡ ¡¡nunca vi algo tan grande¡ --va diciendo para sí.
Mira de reojo para no ser descarado. Resulta que el morenazo conoce al tipo que se lava las manos. Le hace una pregunta. El otro no responde. Entonces el morenazo le dice:
--¿eh? --mientras se separa para mirar al otro.
La verga casi queda fuera y Emilio la puede ver sin ningún tipo de problema y como que el propietario de esa verga que tanto le gusta pues no lo mira a la cara pero disfrutar de un buen rato de esa estampa que quisiera saborear.
--¡como me gustaría morder ese pellejito¡ --piensa Emilio
Uno se lava las manos, lo separa una columna de los urinarios. El morenazo asoma la cabeza mirando a su amigo dejando su bella verga casi al descubierto. Emilio ve el arma oculta de ese guapo macho sin esfuerzo y sin tener que disimilar.
-¡que espectáculo de lujo¡ --va diciendo.
Emilio está encantando de ese verga hermosa que ven sus ojos y que quisiera tener en su boca. El guapo sin enterarse, ni preocuparse del placer que le está dando a Emilio, se da masajes en la cabecita de su lanza sexual.
--¡que imagen tan preciosa... nunca había visto algo tan bello¡ --va diciendo Emilio para sí.
Le hubiera gustado que ese momento se hiciera eterno. El morenazo abandona el urinario. Se queda al lado de su amigo lavándose las manos. Emilio se siente solo, con ganas de sexo y pasión y esa escena lo ha puesto a mil. Sale del vaya contento pero aún más ansioso y con ganas de sexo de lo que entró. No ha pasado lo que quería pero le encanta lo que ha visto.
Por otro lado, dos chicos muy guapos están discutiendo en su habitación. Van en calzoncillos. Están muy molestos el uno con el otro.
--¡sé que te estás acostando con mi novia¡ --Juan.
--¡yo no tengo la culpa que le guste más¡ --Ramiro.
--!eso no es cierto!
Un maduro galán los separa.
--¡Juan, Ramiro, ¿que pasa¡? ¡¡ninguna mujer merece que dos hermanos se peleen por ella.
--¡me ha quitado a mi novia, papá¡ --dice Juan.
--¡Ella se me metió en la cama, a mi me ha dicho que no tiene nada contigo¡ --Ramiro.
--¡es mía¡
--Yo la vi primero y tú me la quitaste aunque ella niega que se haya acostado contigo.
Juan mira a su hermano con desafío:
--¡a mi también me niega que haya estado contigo¡
El padre mira a sus hijos con complicidad.
--Ella juega con vosotros.
Los hermanos siguen discutiendo y el padre los hace callar.
--!jugad vosotros con ella... haced el que no sabéis que está con el otro y así os la tiráis los dos¡! Dadle a esa guarra lo que se merece!
Los hermanos se miran con cara de depravados. Chocan sus manos y se abrazan. Una mujer llama al padre de los chicos.
--Damián, mi amor ¿ocurre algo?
Entre los tres se hace un pacto para que la madre no lo sepa. Se miran con complicidad.
--ahora voy, mi amor --dice Damián.
Al día siguiente, la chica con la que se acostó Armando va a casa de éste a buscarlo.
--¿¿como que se fue del pais?¿así de repente?
Lo ha atendido una chica que no entiende la sorpresa.
--¿de repente? Acabó el curso que estaba haciendo y se volvió a México, a su casa por tiempo indefinido...
La chica no da crédito a lo que está oyendo.
--No, no es posible. No me pudo haber tomado el pelo de esa manera --piensa.
--¿quien eres tú? --pregunta la chica de Armando a la chica que le ha abierto la puerta.
--Su novia... ¿y tú? --dice la chica que está en la casa.
La chica que ha llamado a esa puerta se derrumba al comprobar que Armando se ha burlado de ella.




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