Aunque desprecia a Damián, Ángela se muestra coqueta. Le acaricia el pecho con disimulo:
--¿No me digas que al fin mi sueño se va a hacer realidad?
Damián le acaricia los pechos:
--te voy a echar el polvo de tu vida. No me vas a olvidar..
Ángela desea golpear. Insultarlo.
--¡Asqueroso, jamás me tocarás¡ ¡no te vas a burlar de mí como lo hiciste con mi hermana...¡ ¡¡te voy a destruir basura¡ --piensa.
--Desde que te conocí deseé coger contigo --le dice.
Damián se muestra seductor aunque siente asco:
--¡como odio a las mujeres --dice para sí-- todas son unas rameras. Tú no vas a tener la suerte de la gorda. Bastante asco sentí con esa gorda. No pienso darte a ti el gusto.
Damián mira a la chica coqueto y le dice:
--Verás como te gustará. Tú lo sabes por tu hermana que se fue a la tumba con un gran sabor de boca gracias al polvo que le eché. Por eso la envidias, pillina.
Ángela siente tanto asco, tanto odio hacia ese hombre que no sabe cómo se sostiene de pie. Fuerza una sonrisa.
--Es que un macho como tú no se consigue fácilmente.
Damián le da un buen bofetón en el trasero:
--pues esta noche probarás carne de la mejor.
Y los dos se muestran encantados pero los dos sienten asco el uno hacia el otro. Ángela va hacia el cuarto de las niñas. Cuando Damián no está delante flaquea.
--¡lo odio... lo odio¡
El recuerdo de su hermana muerta y el bebé que lleva en su vientre le dan fuerzas:
--tengo que hacer algo para que él crea que nos acostamos para poder adjudicarle la paternidad de mi hijo.
Damián también pone cara de asco.
--¿qué le doy a esa familia que todos enloquecen por mi?
Se estremece pensando en Armando. Da un puñetazo en la mesa.
--¡menos él¡¡menos él¡
Siente un gran odio. Un gran asco:
--pero esta negra no me humillará. No pienso dejarle que goce de mi cuerpo. Tengo que lograr que crea que cogimos para así controlarla pero sin haberlo hecho de verdad.
Tiene toda la tarde para ultimar los detalles del plan que se le ha ocurrido. Sale un momento. En el auto mira su agenda del celular
--tengo que buscar alguien que me alegre el cuerpo para soportar a esa niñata estúpida --dice para sí.
Mientras busca galán para un rato no deja de pensar en Armando. En el cuerpo de éste. En cómo le gustaría verlo desnudo. Está ardiendo.
--Se me tiene que dar, sea como sea.¡tengo que lograrlo¡ !aunque sea a la fuerza!
LLega la noche, Ángela es la que acuesta a las niñas. Damián la espera en la puerta.
--por fin llegó tu momento --dice con cara de depravado.
Damián estrecha entre sus brazos a Ángela:
--¡verás que feliz vas a ser cuando te haga mujer¡
Ángela está ardiendo del asco. No soporta que ese hombre la toque. Tiene ganas de salir huyendo, de gritar pero no. Está tan cerca de cumplir con su venganza que ahora no se va a detener. Ambos cierran los ojos y los dos se besan. Y ambos ponen cara de repugnancia cuando el otro no lo ve. Van hacia la habitación.
--¿ya?
--claro, ¿para qué esperar? ¿No es lo que querías?
Ángela no deja de insultarlo para sí pero sonríe. Damián ha preparada dos copas.
--para que no digas que no soy romántico --dice él.
Ángela con la copa en la mano.
--¡seguro que me quieres emborrar o drogar, desgraciado¡ --dice para sí.
Damián sonríe con cara de bueno. Para sí mismo dice:
--Cuando la droga le haga efecto dormirá hasta mañana y creerá lo que yo le diga. Ya me encargaré luego que vaya a mi escuela con el chisme.
Celebra la idea que ha tenido.
--¡eres brillante, Damián¡ --piensa.
Ángela se muestra encantada.
--supongo que tienes condones.
--si claro.
--¿porqué no me das uno que te lo pongo con la boca?
Él sonríe coqueto aunque por dentro la desprecia.
--viciosilla...
Él le entrega a ella la copa. Se fija bien en que mano se la pone. Se da la vuelta sólo unos segundos y entonces es cuando ella cambia las copas de mano. Damián revisa su saco.
--vaya, creía que tenía.
Ángela se muestra comprensiva:
--bueno, por una vez no pasa nada...
--si claro...
Los dos se miran desafiantes. Los dos se la quieren jugar al otro. Los dos beben su copa. Damián la besa. La va desnudando. La va llevando a la cama. Ángela no sabe lo que pasará pero está segura que Damián ha echado algo en su copa. Efectivamente enseguida Damián cae fulminado en la cama sin conocimiento.
--¡desgraciado¡¡lo sabía¡¡ ¡pero tu plan se ha venido abajo¡
Ángela está muy nerviosa. Aunque no será el final de su venganza, sí la culminación.
--¡hoy empiezas a pagar, maldito¡
La joven está ansiosa. Mira hacia la ventana. Mira al cielo.
--ayúdame, hermana. Todo esto lo hago por ti, para que descanses en paz, ayúdame a que todo salga bien. Juntas podemos acabar con este hombre.
Ángela se llena de fuerzas. Desnuda al hombre y deja la ropa tirada por toda la casa. Se desnuda ella también, mezclando su ropa con la de él. Las copas en el salón, para que parezca que han estado celebrando. Un detalle. Agarra un afilado cuchillo de la cocina, se hace un corte y deja que la sangre caiga en las sábanas. Justo al lado del hombre. La sed de venganza es más fuerte que el dolor del corte.
--bueno, ahí tienes mi virginidad --dice divertida.
Confía en que la familia llegue antes que Damián se despierte.
--Me imagino la cara de esos dos imbéciles que están deseando hacerse con mi virginidad y crean que se le adelantó el padre.
Pasa la noche nerviosa. Mirando por la ventana. Esperando el regreso de la familia completa o algún miembro. Éstos llegan al amanecer. Ángela ve el auto y corre a la cama. Siente asco pero más siente la sorpresa que se va a llevar la familia. Se tumba, desnuda, al lado de Damián, desnudo. Sin sábanas que los tape. Muy abrazados como si se hubieran quedado dormidos involuntariamente después de joder. Purificación y sus hijos se quedan sorprendidos al ver la ropa, las copas. Purificación sufre una fuerte impresión. Se sentía viviendo en un sueño.
--¡no puede ser y en mi propia casa¡
Juan la abraza.
--vámonos, no veas esto. Ramiro y yo nos ocupamos.
Ramiro reconoce la ropa de ella.
--¡Es de Ángela¡
Los tres corren hacia la habitación. No pueden creer que sea cierto lo que sospechan pero sí. Ahí están Damián y Ángela, dormidos, desnudos y abrazados. Es una puñalada para los tres. Para Purificación porque le duele más que su esposo le sea infiel con una joven que ella ha metido en su casa y le tenía cariño. Y para Juan y Ramiro la decepción es grande. Ángela está contenta porque todo le salió bien.
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