Emilio se siente herido. Siente que su vida depende que Damián lo quiera o no. Siente que sin él se va a morir. Se hunde porque Damián lo trata de una manera indiferente. Ese hombre ha marcado a Emilio pero para Damián ha sido uno más. Ha sido usar y tirar. Mira a Damián con lágrimas en los ojos y sollozando le dice:
–¿Por qué me haces esto?
Damián no se conmueve ante nada. Se ha dado cuenta que aún lastima más a Emilio hablándole con un tono paternal.
--Yo no te hago nada. Eres tú el que no entiendes las cosas, los niños no deben mezclarse con los adultos.
Ese tono desquicia a Emilio.
--¡¡no te vas a librar de mí¡ ¡¡soy capaz de empapelar la ciudad con cartelitos como los de hoy¡
Pero Damián no se deja asustar.
--Si ya, los niños hacéis estas tonterías.
Emilio mira a Damián dolido:
--¡pues cuando a cada paso veas carteles diciendo que te lo haces con un alumno no me reclames¡
--sí y seguro que mañana hay carteles que me lo hago con una alumna. Así sois las adolescentes --Damián burlón.
--claro si los pones tú para callar rumores... ¡pero yo puedo hablar, decir con qué chico te acuestas¡ --Emilio tratando que Damián se sienta amenazado.
Damián mira a Emilio con cara de pervertido:
--No, no tengo que ponerlo yo. En esa escuela hay muchas ofrecidas como la zorra de tu prima...
Emilio se muere de los celos. Mira a Damián con el rostro desencajado con la rabia.
--¡no te habrás acostado con mi prima?¡
Damián le guiña el ojo:
--si, también la estrené como a ti... ¡qué familia de busconas y tú eres la primera¡
Emilio está atormentado por los celos. No soporta que su prima esté con Damián. No soporta pensar que con ella sí se va a seguir acostándose.
--¡No... no es cierto¡ ¡¡a ti no te gusta ella, a ti te gusto yo¡ --Emilio dolido.
Damián una vez más se ríe de Emilio y dice:
--No me gustáis ninguno de los dos. No me van los niñitos, ambos son un par de idiotas. No quiero saber nada de ninguno de los dos. Os quité la virginidad por pena pero paso de los dos.
Se va yendo riendo y Emilio furioso.
--¡voy a hablar y diré que nos acostamos¡
Damián se ríe de él.
--tu prima saldrá en mi defensa, quedarás como una loquita rabiosa... ¿eso es lo que quieres?
Se oyen las carcajadas de Damián mientras se va alejando. Emilio se muerde los labios de la rabia. Busca a su prima. Quiere que le asegure que sí ha tenido algo con el profesor. Tiene la esperanza que Damián lo haya dicho para rabiarlo. Le dicen en su clase que la joven salió y no ha vuelto. La llama al celular.
--¿dónde estás? Me tienes preocupado... ¿porqué te fuiste?
Afrodita dice que se ha fingido enferma porque quería estar sola recordando los mágicos momentos que ha vivido con Damián. Siente deseos de gritarle al mundo que están juntos, de decirle a todas sus compañeras para que la envidien, para que dejen de decirle que por sus kilos de más nunca estará con un hombre. Desea decirles que ha sido de las primeras en perder la virginidad y con uno de los profesores más guapos. Pero no está segura que sea correcto dar a conocer la noticia, por eso ha preferido quedarse en casa a reflexionar.
--¡soy tan feliz... Somos novios¡ ¡¡Damián y yo somos novios¡ ¡¡me hizo mujer¡¡
Emilio tiene que hacer un gran esfuerzo para no decirle que él también se acostó con Damián y que Damián los desprecia a ambos. Le da rabia que su prima crea que entre el profesor y ella haya algo. Lo que más le duele es pensar que pueda haberlo.
--prima, yo no es para desanimarte pero... Es casado y dicen que es gay.
Afrodita no cree ninguna de las dos cosas.
--Yo callaré a quien se atreva a difamar a mi Damián. No es gay y me consta.
Emilio retuerce el celular porque no le puede retorcer la cabeza a su prima. Siente rabia, dolor y celos.
--¿Emilio?¿estás ahí? --Afrodita.
Emilio no es capaz de decir nada por la rabia. Le dice que tiene clase y le cuelga. Afrodita queda sorprendida por la manera en la que le ha colgado pero está demasiado feliz como para pensar. Emilio siente ganas de golpear la pared. Se muerde los puños. La rabia lo consume. Maldice a su prima, a Damián. A todo el mundo.
--¡Damián no se va a burlar de mí¡
Sabe que si su prima habla nadie va a creer en él y por eso decide que va a hablar antes. Está dispuesto a ir al despacho del director pero justo en ese momento le suena el celular. No quería tomarlo pero es Armando. Armando después de lo de Ángela se quedó mal y quiere estar un rato a solas con él.
--¿a qué hora sales?¿ te vengo a buscar y comemos...?
--si claro... tengo cosas que contarle... ¡no sabes lo que pasó¡
Lo nota alterado y se preocupa.
--¿quieres contarme ahora?
Emilio está angustiado que necesita desahogarse. Habla tan rápido que Armando no lo entiende.
--A ver calma y cuéntame.
Emilio le habla de sus deseos de acostarse de nuevo con Damián, que él lo rechaza, de los carteles que puso, que se acostó con Afrodita.
--¡ahora mismo iba a hablar con el director¡ ¡no se van a burlar de mí¡
Armando se da cuenta que Emilio se está obsesionando con su profesor y eso le angustia.
--¡en maldita hora lo llevé a ese lugar¡ --dice para sí.
A Emilio lo trata con cariño porque no quiere hacerlo enojar.
--si no le cuentas a los viejos te doy permiso para faltar a clase, ahora te vengo a buscar pero sobretodo no hables con nadie... no hagas ninguna locura... ¿me lo prometes?
--que remedio... --Emilio con fastidio.
--Júrame que no le vas a contar ni al director ni a nadie que te lo hiciste con ese tipo --Armando cariñoso.
Aunque no le apetece nada tener que jurar eso, aunque quiere contar a todo el mundo que ha estado con Damián, Emilio no quiere ponerse en contra de su hermano.
--te lo juro.
Armando se queda más tranquilo.
--pues ahora vengo... espérame fuera.
El auto de Armando no tarda en aparecer, Emilio se sube. Los dos hermanos se saludan con un beso. Al rato los dos caminan por el parque. Se sientan en un banco a comer unas hamburguesas. De beber unas colas.
--¿no has hablado con nadie de ese hombre?
--te dije que no lo haría.
--júrame que no le contaras a nadie de tu romance con el profesor... --en un tono severo pero fraternal, no enojado.
–¿porque? --protesta.
--hazlo por mi. --le pide Armando agarrando la mano de su hermano muy amorosamente.
A regañadientes Emilio se lo jura. Armando lo trata con mucho cariño, protector pero con regaños.
--te dije que te alejaras de ese hombre, no te iba a traer nada bueno.
--¡pero es que se acostó conmigo y ahora hace como si nada¡ --se queja Emilio.
--porque a eso se lo llama un rollo de una noche...¡es lo que tú querías¡ ¡¡estrenarte con cualquiera¡
--si pero ahora no... ¡con una vez no tengo bastante¡ --desesperado.
--pero él no quiere contigo. No le puedes obligar --protector.
Emilio se muerde de la rabia porque su hermano no lo apoya con Damián.
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