Pese a que Armando trata que su hermano se olvide de Damián, no lo logra. Emilio busca su apoyo. Está desesperado. Está dispuesto a todo con tal de obligar a Damián a estar a su lado. Se le ha ocurrido algo.
--¡habla con el director, acusa a Damián de seducirme¡
Armando no da crédito a lo que su hermano le propone. Trata de convencerlo de que no tiene sentido lo que le pide:
--No sería justo. Nosotros lo engañamos y tú disfrutaste.Él te dio lo que buscabas. Ni le pedimos ni te ofreció nada más. Un polvo de una noche y luego si lo ves ni te acuerdas. Es lo menos que le debes por el buen rato que te hizo pasar. Estabas desesperado porque alguien te desvirgara y te hizo el favor y él no quería. Discreción. Se lo debes. Querías dejar de ser un niño pues ahora te comportas como un hombre y no como un niño caprichoso.
--¡no es justo... yo lo necesito¡ --protesta.
Armando le va acariciando la mano fraternal:
--otro te podrá dar lo mismo o mejor.
Emilio le suplica:
--por favor, ayúdame. Habla con el director. A ti si te van a creer.
Armando está cada vez más preocupado por su hermano. Tiene que lograr quitarle a Damián de la cabeza. Para empezar lograr que se quede tranquilo y callado.
--además se haría un escándalo... ¿qué pensarían los viejos?
--¡a mí no me importa¡
Emilio está desesperado. No le importa nadie. Sólo sexo y con Damián.
--pero a mi sí. Damián es un imbécil, olvídalo.
y cada vez que le dicen que debe olvidarlo Emilio se engancha más y más.
--puedes conocer gente, no sé abrirte al mundo, hay muchos gays deseando conocerte.
--¡yo quiero a Damián¡ --grita enloquecido.
A Armando le asusta la obsesión de su hermano por ese hombre pero confía que sea algo pasajero.
--júrame que no harás nada sin consultarme... ¡júramelo¡ --cariñoso pero contundente.
Emilio así lo hace. Armando lo abraza con mucho cariño. No le gusta verlo sufrir y teme que haga algo que empeore las cosas.
--yo estoy a tu lado, te voy a apoyar siempre, tienes que olvidar a ese hombre.
Emilio dice que sí pero en su mirada, en su mente ya no hay otra cosa: Damián, Damián y Damián.
Por otro lado, Ángela está muy asustada con la relación entre su prima y el profesor.
--¡¡él está casado¡ ¡¡no lo olvides¡
--No, no lo creo.
--¡no seas ciega... ¿y el anillo?
--¡puede ser un recuerdo de familia¡
Ángela se pone nerviosa:
--¡¡te esta tomando el pelo¡
Afrodita defiende la relación que ella cree que ha comenzado con el profesor:
--¡¡él me ama me ha hecho vivir mi primera vez¡ ¡¡no me hubiera hecho suya de ser casado¡
--¡¡te engañó¡
Para defender a su amado Damián Afrodita está dispuesta a agredir a su prima:
--¡¡no todas somos unas tontas como tu, que todos los hombres se hayan burlado de ti no quiere decir que a todas nos pase lo mismo¡
--¡¡Eso es un golpe bajo¡ --dice Ángela llorando.
Afrodita no está arrepentida de lo que ha hecho:
--¡¡pero es verdad. Yo sí sé lo que hago¡
Ángela se va dolida. Vuelve al rato con una dirección. La secretaría de la escuela es amiga de ella y ha logrado la dirección donde vive Damián.
--¡atrévete a visitarlo¡
La otra acepta el desafío.
--¡pues ahora voy¡
Ángela se arrepienta.
--¡no seas loca... te encontrarás con la esposa¡
--¡ya verás como no¡
Ángela no puede retener a su prima y se queda muy angustiada.
--¡maldita sea¡ ¡¿porqué le tuve que dar esa dirección?
Afrodita va a buscar a su amado profesor para demostrar a su hermana que está equivocada, que Damián no es casado. Lo ve salir de su casa con mujer, 2 niñas y dos chicos adultos. El matrimonio es muy cariñoso. Se besan. Entran en un auto. Se comportan como una familia. Afrodita se da cuenta que su hermana tenía razón. Cruza sin mirar y un auto le pasa por encima. Queda tendida en una balsa de sangre. Damián se va sin darse cuenta de nada.
Afrodita es conducida a la clínica entre la vida y la muerte. La madre se derrumba. El padre se enfrenta a ella.
--¡¡es por tu culpa¡ ¡¡no supiste cuidar a mi hija...¡
Pero el dolor los une, se refugian el uno en brazos del otro. Ángela llega corriendo. Llorando.
--¡¡no puede ser, no puede ser¡
Está conmocionada. La madre de Armando y Emilio corre a consolar a su hermana que vive el peor trago de su vida. Las hermanas se quedan juntas dejando al hombre a un lado. Ángela llora, desolada. No puede creer lo que le ha pasado a su "hermana". No deja de repetirse que ha sido culpa de ella, que no debió dejarla ir de esa manera. Abraza a las dos hermanas. El padre queda un poco olvidado. Al padre le duele. Se va a la capilla. Reza de rodillas por la vida de su hija. Llegan sus sobrinos juntos, Armando y Emilio, Se acercan al hombre. Le ponen la mano en los hombros y lo abrazan. LLora en sus hombros. Los tres juntos van a esperar noticias. Emilio padre llega. Saluda a sus hijos Armando y Emilio. Abraza a su cuñada y a su esposa Estrella. No se ve muy afectado.
La madre logra pasar a ver a su hija. Está muy entubada. La agarra de la mano. Le suplica que luche. Mientras el doctor le dice al padre que está muy grave. Las próximas horas son decisivas. No les da muchas esperanzas. Ángela no acepta lo que ha pasado. Exige ver a su hermana pero no le hacen caso ya que no es de la familia. Está muy angustiada.
Emilio no puede evitar pensar que Afrodita se merece lo que ha pasado.
--¡por meterte con mi macho¡ ¡¡ahora ya no habrá nadie que lo defienda cuando yo diga que es gay¡ --piensa.
No puede evitar que se le escape alguna sobrina. Armando fulmina a su hermano por su sonrisa. Se lo lleva a un rincón y lo regaña.
--¡¡a ti qué te pasa¡ ¡la prima se está muriendo¡ ¿¿es que te alegras?¡
--No es que me alegre pero ella se metió con lo mío..
Armando mira a su hermano decepcionado:
--Ese hombre te ha vuelto loco. No te reconozco.
Armando se aleja de Emilio que se queda triste por el rechazo de su hermano pero está dispuesto a aprovechar que Afrodita no va a poder hablar para poner a Damián entre la espada y la pared.
En la noche, mientras Afrodita lucha por su vida, Damián se divierte en la cama con dos chicos Damián mira el reloj. Lo llaman al celular. Es su esposa.
--mi amor... ya vengo.
--Cariño --dice ella-- los niños y yo te estamos esperando... ¿qué hacías? Ya se nos pasa la hora de la reserva.
Él sonríe pícaro y mira a los dos jóvenes que desnudos a su lado esperan sus órdenes:
--dile a los niños que papá ya viene.
Ella se muestra apasionada:
--es que tengo tantas ganas de ver a mi marido.
--y yo.
Cuando cuelga él sonríe seductor. Se viste en silencio y se va sin decirle nada a los chicos con los que ha compartido un rato de placer les da un dinero y se va.


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