Poco a poco, todos van recibiendo el pésame y se van retirando del cementerio. Todos menos Ángela que se queda llena de rabia, de dolor y de culpa delante de la tumba de la que casi es una hermana para ella. Los remordimientos que siente por haber sido ella quien le diera la dirección hace que aumente su rencor hacia Damián. Armando se acerca a Ángela muy cariñoso.
--No es bueno que estés aquí.No te atormentes, ya Afrodita descansa en paz.
Armando está triste por ella y trata de consolarla pero Ángela no puede olvidar el desliz que ha tenido con él. Le incomoda. Es su primo y no quiere crear un conflicto familiar. Lo rechaza y con rabia dice:
--¡como se nota que no ha sido tu hermano el que se ha muerto¡ ¡¡Afrodita era como mi hermana¡ ¡¡si tu hermano se hubiera muerto por culpa de un desgraciado pues seguro que no dirías así¡
A Armando le duele mucho que Ángela lo ataque pero lo que le duele más es verla tan llena de rencor y de odio. Trata de acariciarla pero de nuevo ella lo rechaza. Armando es cariñoso con ella:
--Los accidentes pasan, nadie tiene la culpa. El conductor del auto pues trato de ayudar pues...
Ángela está muy alterada.
--¡que no hablo de eso¡ ¡¡hablo del tal Damián, de su profesor de inglés¡ ¡¡él tuvo la culpa de todo¡
Ángela está llena de odio. Armando no puede entenderla.
–¿como que ese hombre tuvo la culpa de todo??
Ángela es todo odio:
--¡él engañó a mi hermana, la ilusionó y estaba casado¡¡ ¡¡ella no me creyó y lo fue a buscar¡ ¡¡por eso tuve el accidente¡
Armando sabe que Damián no jugó limpió con Afrodita y oculta que se acostó con su hermano pero:
--Tal vez estás equivocada y ese hombre no...
Pero Ángela no le deja seguir:
--¡¡ese hombre es el culpable de todo¡
No permite que nadie trate de convencerla de lo contrario. En la tumba de su "hermana" hace un juramento:
--¡¡Voy a destruirlo¡
Armando no soporta ver a esa chica tan llena de odio. Es su prima y le provoca protegerla pero Ángela no le pone las cosas fáciles. No permite que ni la roce.
--ven, te llevo a casa.
Ángela siente que Armando es uno de los errores sexuales que ha cometido y no lo quiere cerca.
--¡voy sola¡
Todos se han ido así que no le queda más remedio. Ella marca las distancias, se pone en la parte de atrás. Armando maneja. Se preocupa al ver que se toca el abdomen con dolor.
--¿te sientes mal?
--No, no... --fría-- es que con todo esto se me ha adelantado la regla, es lo único que me faltaba.
Armando es muy cariñoso con ella. Nunca se había fijado especialmente en ella pero esa joven le despierta una ternura especial.
Emilio está en su casa. Tumbado en su cama. No deja de pensar en Damián.
--No hay nadie que lo defienda.¡ahora podré hacer lo que quiera¡
Está muy ansioso. Con la muerte de Afrodita se ha roto la defensa de Damián.
--¡tengo que ser rápido, tengo que hablar lo antes posible para evitar que Damián planee algo, que se busque a otra.
Tumbado en su cama, Emilio se estremece pensando en las cosas que le hizo a Damián. No le importa como lo logre pero no va a renunciar a él.
--¡tengo que lograrlo¡ ¡¡tengo que lograrlo¡
Está muy ansioso. No deja de pensar en Damián, en su cuerpo desnudo y por otro lado planear cómo tiene que hacer las cosas.
--seguro que Damián cree que con la muerte de Afrodita no voy a actuar. Debe hacerlo ya para tomarlo de sorpresa.
Sonríe travieso. Armando llega a la casa y entra en la habitación de su hermano. Se sorprende al verlo sonreír tumbado en la cama.
--¿de qué te ríes? --le reprocha-- ¿no sabes que estamos de luto?
A Armando le da la impresión que a su hermano casi le alegra la muerte de su prima y eso le duele:
--¿tú qué tienes en el cerebro? ¿no sabes lo que está bien y lo que está mal? --le reclama de Armando.
Emilio no quiere que su hermano se enoje con él así que no debe decirle lo que piensa.
--son los nervios, es que estoy mal por lo de la pobre prima.
--¿qué planeas?
Armando conoce a Emilio y lo mira con profundidad para tratar de leerle los pensamientos pero Emilio es hermético.
--No, nada. Ya te digo son los nervios.
Armando se sienta a su lado en la cama. Le agarra de la mano:
--suerte que no tienes nada con él. Ese monstruo es el culpable de la muerte de Afrodita.
--¡Eso no es cierto¡ ¡¡Damián no tiene la culpa que la prima fuera una cualquiera¡
Armando se levanta y mira Emilio molesto.
--¡más respeto que la prima está muerta¡
Emilio está dispuesto a poner las manos al fuego por Damián.
--¡es que no se vale que le culpes a él de un accidente¡
Armando le cuenta todo lo que le dijo Ángela pero Emilio no cree que Damián tenga algún tipo de responsabilidad. Armando se desespera.
–!¿qué te hizo ese hombre?¡ ¡¡no razonas¡ ¡¡Está casado, jugó contigo y con la prima¡
--¡No, nosotros lo engañamos¡¡Es gay, lo de Afrodita fue para molestarme a mí¡
A Armando le duele mucho ver que su hermano se está desquiciando por Damián y le advierte:
--¡¡te prohíbo que salgas con ese tipo¡ ¿¿¡ME OYES?¡ ¡¡No quiero que lo vuelvas a ver¡ ¡¡TE LO PROHIBO¡¡
Emilio traga saliva. Nunca vio a su hermano tan enojado. Armando se pone serio.
--¡¡No trates de engañarme o te las verás conmigo¡ ¡¡tú a mí no me conoces enfadado¡
Emilio traga saliva. Su hermano da miedo en serio pero eso no frustra sus planes. Es más, los adelanta.
En la tarde, Emilio aprovecha que su hermano ha salido para ir a dar una vuelta. Va a la escuela. Sabe que siempre tienen reunión de profesores ese día y a esa hora. Pregunta si está Damián y luego entra directo. La conserje detrás de él.
--¡oye no puedes pasar¡
Emilio sabe que tiene que ser rápido. Irrumpe en la reunión. Está el director, Damián, todos y antes que alguien reaccione suelta la bomba:
--¡Damián y yo somos amantes¡¡¡ ¡YA ESTOY HARTO DE OCULTARME¡ ¡¡DAMIÁN ME DESVIRGÓ Y AHORA NO QUIERE SABER DE MI¡ ¡¡¡ME TIENE QUE CUMPLIR¡
La noticia ha caído como una jarra de agua helada en los presentes. Damián mira a Emilio con odio. Lo golpearía. En cambio se levanta y se acerca a él. Le pone la mano en los hombros fraternalmente y lo besa en la mejilla. Nadie entiende nada. Emilio está muy ansioso. Damián se muestra cariñoso:
--pobrecito, hoy enterró a su prima. No sabe lo qué dice.
Entonces todo el claustro de profesores mira a Emilio con pena. Emilio, muy ansioso protesta.
--¡hablen a mi hermano, él no me dejará mentir¡ ¡Damián también se quiso acostar con él, a mi me dijo que hasta podríamos hacer un trío¡
Emilio está tan desesperado. Todos miran a Damián con reproche que muy seguro sigue negando todo. Entonces el profesor ordena que salgan todos los profesores menos Damián y él mismo llama a Armando.
--Necesito que venga, ha pasado algo con su hermano.
Armando no lo duda. Va al toque. El director no se mueve para observar lo que hacen ambos. Emilio está contento, seguro que ahora Damián no tendrá excusa para no estar con ella. Damián se muere de rabia, quisiera golpearlo pero sabe que tiene qué hacer. Armando llega preocupado.
---¿¿qué has hecho?¡
El director encaja su mano con la de Armando y le explica todo lo que les ha contado Emilio al que Armando mira molesto. El director es muy claro con Armando.
--¿es cierto todo lo que nos ha contado su hermano?
Armando mira a Emilio, mira a Damián aturdido. Lo que desea es alejar a su hermano de la influencia de Damián y piensa que tal vez negarlo todo será la solución. Emilio siente que su hermano duda y eso lo desespera:
--No me falles... tú no, por favor.
Armando está verdaderamente preocupado por su hermano y quisiera saber en serio de que manera lo ayuda más.
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