Emilio se muestra muy cariñoso con su hermano.
--por favor, es que me gusta mucho. Necesito volver a hacerlo. Con una vez no basta.
Armando no puede creer que su hermano le esté hablando en serio.
--es broma ¿no?
No, no lo es. Emilio pone su mejor cara de tierno. Una cara a la que su hermano normalmente no le puede decir no.
--¿es que te das cuenta de lo que me pides?
Emilio se muestra ansioso.
--¡Es que Damián, que así se llama, está molesto porque le dejaste con las ganas.¡ ¡¡quiere coger contigo una vez y luego volverá a coger conmigo siempre¡
Armando se muestra molesto.
--¡esto me pasa por meterme en tu vida sexual, debí dejar que te espabilaras solo¡
Armando le da la espalda a su hermano. Emilio lo abraza cariñoso por la espalda.
--Es que si no pruebas tampoco puedes saber si te gusta...
Armando se gira de golpe y mira a su hermano con el rostro desencajado por el enojo.
--¡¡¡¡ESTÁS LOCO¡¡
Emilio acaricia la mano de su hermano dulcemente y le suplica como si de ese favor dependiera su vida:
--¿no lo harías por mi?
Armando mira a su hermano con reproche:
--¿tú te acostarías con una mujer por mi?
Emilio agacha la cabeza.
--no podría. Las mujeres me dan un poco de asquito. Almenos en ese aspecto.
Armando se muestra cariñoso de nuevo. Le acaricia la cabeza fraternal:
--pues a mi me pasaría lo mismo..De la misma manera que tú no necesitas acostarte con una hembra para saber que no te gusta yo sé que no podría tener nada con otro tipo. Me repugna la idea. A ti te gusta y me parece genial si lo disfrutas pero a mí no me metas.
Emilio se siente derrotado. Para él era muy importante
--¿y entonces?
--si necesitas sexo mejor pagamos a alguien...
Emilio no está muy convencido y para animarlo Armando le dice:
--yo invito.
--No es lo mismo. A mi me gusta Damián.
Armando regaña a su hermano.
--¡sólo lo vistes una vez y ahora no me puedes salir con esto¡ ¡¡llamaré a mi amigo y te buscamos rollo para esta noche¡ ¡¡ya verás que cuando pruebes a otro se te olvidará la tontería¡
Aunque su cuerpo desea sexo, está ahoga en el mar de sus ojos. No tiene que ser con Damián.
--Lo siento. No me apetece.
Armando no da crédito a lo que oye.
--¡¡ayer estabas loco por estrenarte, te daba igual quien fuera¡ ¡¡ahora no me puedes salir con esto¡
--Dime que soy ridículo pero es que me gusta Damián. No quiero estar con otro, quiero estar con él.
Armando lo regaña en plan paternal:
--¡pero es que él no quiere nada contigo¡ ¡¡es un asqueroso¡¡ ¡¡Es un viejo y nada bueno te va a traer¡
Emilio no está dispuesto a renunciar a Damián y eso preocupa a Armando.
--¡en maldita hora te llevé a ese sitio¡
Emilio quiere mucho a su hermano y no soporta verlo enfadado. Agacha la cabeza y dice:
--lo siento.
Armando le sonríe y lo abraza.
--viendo esa carita no lo puede sentir aunque no pienso repetirlo.
Los dos hombres se abrazan.
--¿y ahora qué hacemos?
--No creo que el tal Damián nos dé problemas. Yo podría denunciarlo. Es profesor y tú un menor de edad.
--además está casado.
Armando siente desprecio por Damián.
--No soporto los hombres que no van con la verdad con delante, que engañan a las mujeres..
Le acaricia la mejilla a su hermano.
--me siento orgulloso de ti. Sé que tú nunca mentirías.
--No, no podría. ¿casarme con una mujer? --pone cara de asco-- Nunca sería tan deshonesto.
Armando es muy fraternal con su hermano.
--Dime una cosa... el tal Damián.. No sabe qué somos hermanos ¿no?
Emilio no sabe mentir. Dice que no pero es un sí. Armando lo regañaba, Emilio se siente apenado.
--tranquilo. No pasará nada. Es casado y profesor. Con eso lo controlamos.
Eso sí, le recalca que:
--A los viejos ni una palabra. Eso sí me hará enojar.
Emilio se lo asegura. Mira a su hermano con mucho cariño.
--¿y ahora que tanto me miras?
--siento todos los problemas que te traigo.
Los dos se hablan con mucho cariño.
--No digas tonterías --dice agarrándole de la mano-- para mi ha sido un placer ayudarte.
Emilio besa a su hermano amorosamente en la mejilla.
--te quiero mucho, eres el mejor hermano del mundo. Me alegro tanto que estés aquí... Ojalá te quedaras siempre.
Armando corresponde al beso de su hermano. Lo abraza y muy emocionado le dice:
--sí, llegué en el momento justo.
Se miran con complicidad.
Damián está en su casa. Armando se le ha metido en la cabeza. Desnudo en la ducha, mientras recorre su desnudo cuerpo con sus manos, va pensando en él.
--¡es tan guapo y virgencito¡ ¡¡almenos con los machos¡
Eso es algo que lo excita más. Se imagina a Armando gritando de dolor y él entrando en él.
--¡se me tiene que hacer... se me tiene que hacer¡
Damián está muy muy cachondo. Y de la misma manera que Emilio piensa en Damián durante toda la tarde, Damián no deja de pensar en Armando. Se masturba pensando en él. Se viene jadeando su nombre.
Al día siguiente, Emilio va a clase muy ansioso y con ganas de ver a Damián. Damián está tan ansioso como él. En el camino lo llama un auto.
--¡sube¡
Es Damián. Emilio está muy excitado. Emilio mira el bulto genital de Damián con sed. Damián le guiña el ojo y con ironía dice:
--Puedes desayunar de mí si has logrado que tu hermano se acueste conmigo.
Emilio traga saliva. Mentir, lo que sea con tal de llevarse algo tan delicioso a la boca.
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