Armando despierta desnudo en la cama, Ángela no está. Él toca su lado de la cama.
–¿Angela?
Se levanta desnudo y la empieza a buscar. Le duele que se haya ido sin decirle nada. Se mira al espejo.
--¿¿qué te está pasando?
No entiende porque le duele tanto que su prima lo haya dejado después de hacer el amor.
--Es lo mejor que le puede pasar a un macho, hacer el amor y que la chica se vaya sin hacerle escándalo.
Pero es que él mismo se sorprende porque es la primera vez que a coger lo llama hacer el amor. No entiende porqué acostarse con su prima ha sido tan especial para él. Se mira al espejo tratando de mirar dentro de él para tratar de averiguar lo que le está pasando.
--Han sido dos polvos... Es buena en la cama pero ¡¡ya está¡ ¿qué me importa el resto?
pero le importa. Le importa que ella no esté a su lado. Le importa saberla tan llena de odio y no poderla ayudar. Llaman a la puerta. Abre desnudo y ilusionado.
--¡volviste¡¡
--vaya veo que me esperabas --dice ella picara.
Es Cristina, la novia que dejó en el exterior.
Armando la mira sorprendido.
--¡es que no podía dejar de pensar en ti¡
Cristina ha echado de menos a su novio. En cuestión de segundos acaba desnuda en sus brazos. Él piensa en Ángela pero no la rechaza.
Por otro lado, Ángela está cruzando justo en el mismo lugar en el que fue atropellada su prima. Le cuesta seguir adelante. Le pide a su "hermana" que le dé fuerzas. Está muy nerviosa. Son muchas cosas la que ha planeado, muchas cosas las que quiere hacer pero un sólo objetivo: destruir a esa familia. Odia a Damián y ese odio lo hace extensivo a toda su familia.
--¡¡voy a acabar con esa familia como ese hombre ha acabado con la mía¡
Sabe que no va a ser fácil. Sobretodo estar frente al que considera un asesino. Siente que por un momento le fallan las fuerzas.
--Voy a poder, voy a estar frente a esa gente con mi mejor sonrisa ¡los voy a destruir a todos como ellos destruyeron a mi hermano... con amor, jugando con sus ilusiones¡
Llama al timbre muy nerviosa. No sabe qué se va a encontrar ahí. Es Ramiro quien le abre la puerta. Por la sonrisa de él Ángela se da cuenta que va a ser muy fácil enamorarlo. Aunque recién lo conoce ya lo detesta, odia sus galanterías.
--¡seguro que es como el padre¡ ¡¡va a pagar antes que haga daño¡ --va diciéndose así misma.
Ramiro ha quedado encantado con la chica. Es coqueto con ella.
--hola... ¿quién eres tú?
Ella responde a la coquetería de él:
--te buscaba...
–¿a mi? --sorprendido.
Ángela se muestra seductora y a la vez tímida. Es una mezcla que a Ramiro lo enloquece.
--si, me dijeron que en esta casa vive un ángel y veo que eres tú.
Ramiro traga saliva. Está encantado por esa joven. Purificación se acerca a ellos.
--Ángela... ya llegaste.
Purificación la presenta a su hijo como la nueva profesora particular de las niñas. Ramiro la mira encantado ella le guiña el ojo y él se estremece.
--el primero ha caído --dice ella para sí.
Ramiro no deja de mirar a Ángela que se ha girado para sonreírle con timidez. Suspira enamorado. Purificación va hablando con Ángela que se ha quedado paralizada mirando una foto de Damián. Siente un gran odio.
--¡¡asesino, asesino¡ --grita en su mente.
Tiene que hacer un esfuerzo para que no se note el desprecio y el asco que siente por ese hombre. Purificación sí ha notado que miraba la foto de su esposo.
--Es mi esposo. Trabaja en una escuela fuera de la ciudad. Supongo que en la noche podrás conocerlo.
Ángela siente mucho odio. Toda esa familia le asquea. Pensar en Damián, siente la mirada de Ramiro centrándose en ella.
--¡padre e hijos son unos malditos y lo van a pagar¡ --dice para sí.
Ángela se gira con disimulo. Aunque siente odio hacia Ramiro le finge una sonrisa tímida. Ramiro suspira enamorado. Ángela se tiene que controlar para no mostrar lo que verdaderamente está sintiendo. Todo va a ser más duro de lo que ella misma pensaba.
Por otro lado, Cristina está fumando desnuda en la cama. Contenta. Satisfecha y bien relajada. Armando, también desnudo, está a su lado. Ausente. Triste. No deja de pensar en Ángela. No entiende lo que le está pasando. Siempre disfrutó del sexo con intensidad pero con Ángela ha sido diferente y ahora se siente vacío. Cristina no se da cuenta de que algo le pasa a su chico y le pregunta:
--Te fui a buscar a tu casa. ¿Qué haces aquí? ¿porque no estás con tu familia? ¿No se supone que viniste porque los echabas de menos?
Armando no la mira. Con algo de frialdad le dice:
--¿mis padres no te han contado?
--No pero noté raro a tu padre, dijo que me tenias algo que contar. ¿qué es?
Armando la besa.
---no le hagas caso, a mi padre cuando se le mete algo en la cabeza es que nada lo hace reaccionar.
Cristina está tan feliz al lado de Armando que nada más le importa.
--bueno... pues ¡me vengo a quedar contigo¡
Ella está muy alegre y Armando trata de fingirse contento aunque no lo está.
--pero no te mezcles con mi familia... tenemos algunos problemas. --dice él distante.
Cristina le dice que de acuerdo y eso tranquiliza a Armando. No quiere que Ángela sepa que se acostaba con ella y que tenía una especie de novia esperándolo en el exterior.
En la noche Damián llega a su casa. Lo recibe Purificación.
--¡qué bien estás a tiempo de conocer a Ángela, la profesora de las niñas¡
Damián se empieza a desabrochar la camisa.
--Ya la conoceré otro día.
De la habitación de las niñas sale Ángela. Los dos se quedan mirando fijamente. Damián trata de controlar su sorpresa. Conoce a la hermana de Afrodita.
--pero ¿qué hace aquí? --piensa.
Ángela siente un gran desprecio y odio hacia ese hombre.
--¡asesino, asesino¡ --piensa.
--¿es que se conocen? --pregunta la esposa.
Damián no sabe qué decir. Ángela se traga su rabia.
--Sí, fue profesor de mi hermana que en paz descanse. Afrodita hablaba con él con tanto cariño.
Purificación es muy amable con Ángela.
--te acompaño en el sentimiento... ¿y cómo murió tu hermana?
--En un accidente, curiosamente en esta misma calle.
Ángela está mirando fijamente a Damián que traga saliva. No sabe lo que pretende la joven y eso le preocupa. Se ofrece a llevarla a su casa en su auto. Purificación no sospecha nada. A los dos le va bien porque Damián quiere averiguar qué hace la joven en su casa y Ángela quiere comenzar su venganza. Ramiro se mete:
--La puedo llevar yo...
Pero Damián insiste y Ramiro no se anima a decir nada más. Le hubiera gustado que Ángela se pusiera de su lado pero la chica lo mira como si le diera pena que Ramiro la acompañase. Ramiro se la queda mirando y ella se va girando le hace sentir como si quisiera que él la hubiera llevado pero no se atreviera a hablar. Ramiro se siente deseando, siente que a Ángela le pasan cosas por él. A veces la nota descarada y a veces tímida y eso le gusta mucho. Damián y Ángela solos en el auto. Él la mira amenazante y ella siente miedo de estar a solas con el hombre que provocó la muerte de su hermana. Mientras maneja, Damián le dice con dureza:
--Ahora tú y yo vamos a hablar…
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