La sencillez de Ángela contrasta con la pomposidad de Cristina que llega en limusina y sintiéndose una reina. Cristina sonríe feliz. Saluda a todo el mundo. Se siente el centro de atención, la envidia de sus amigas. Ángela mira a Armando con ojos llorosos.
--No te cases, mi amor. Yo te amo a ti. Esta hija es tuya --dice ella para sí.
Armando mira a Ángela con ojos llorosos.
--No te cases, mi amor. Yo te amo a ti --dice él para sí.
Pero Armando está convencido que ha jugado con él, que está enamorada de Damián y que todo eso de la venganza es una excusa para callar su conciencia por acostarse con el hombre que amaba su hermana adoptiva. Ángela se muere de los celos. Está convencida que Armando a la que quiere es a Cristina y que ella es una de las muchas mujeres con las que se ha divertido. Armando sueña que Ángela le dice no a Damián.
--No. Armando, yo te amo a ti --imagina Armando que le suelta Ángela en medio de la ceremonia.
Ángela sueña que Armando le dice no a Cristina:
--No. Ángela yo te amo a ti --imagina Ángela que le suelta Armando en medio de la ceremonia.
Ángela va subiendo las escaleras del brazo de Gabriel. A lo lejos la están observando cada uno en una esquina, Ramiro y Juan. Ramiro siente un profundo dolor. La mira con ojos llorosos. Está muy impactado.
--¡¡está embarazada¡ --grita con sorpresa y con dolor.
Juan la mira con lujuria. Siente rabia porque se quedó con las ganas:
--¡a saber cuantas veces se la habrá tenido que tirar para preñar a esa perra¡ --dice con rabia.
Las cosas no son como las sueñan. Ángela se sienta con Damián y Armando con Cristina. Ángela siente un gran dolor al ver a su amado casarse con otra y casarse ella con otro llevando en su vientre a la hija de Armando. Armando firma el acta que lo convierte en el esposo de Cristina. La mujer abraza a su ya marido feliz.
--¡¡estamos casados¡ ¡¡estamos casados¡ --grita ella entusiasmada.
Ángela firma el acta que la convierte en la segunda esposa de Damián. Ella y Armando se miran de reojo. Se miran con una gran tristeza. Se miran con un gran dolor. Damián le mira el trasero a Armando con deseo.
--¡como le queda el traje¡ ¡y cómo voy a disfrutar arrancándoselo¡ --piensa.
El dolor que siente Armando por la boda de su amada, más el hecho que el ya marido de ésta no ha hecho más que desnudarlo con la mirada durante todo el rato ha hecho que Armando esté deseando que el día acabe.
Damián no le puede sacar los ojos de encima a Armando. Le gusta mucho. Ese hombre cada día le gusta más. Le mira el trasero babeando. No es de los mas grandes pero bien formado, tal y como a él le enloquecen y además virgen algo que le pone muy cachondo.
--¡que culo, como voy a disfrutar rompiéndote¡ ¡¡te voy a escuchar gritar de placer, cabrón¡ --va pensando.
Damián es el primero en felicitar. Abraza a Cristina que luego abraza a Ángela. Damián le guiña el ojo a Armando. Lo mira con cara de depravado.
--¡dame un abrazo, primo¡
Armando, molesto y distante, le extiende la mano. Damián está muy feliz. Nunca pensó poder estar cerca de su deseado Armando pero ahora son hasta de la misma familia y nadie puede evitar que lo busque, que lo toque.
--¡que diablos la mano, somos como hermanos¡ ¡¡nos podemos dar un beso¡
Armando se queda pálido. Se asusta por qué Ángela está muy pendiente de ellos. No dice nada, trata de averiguar cuán de importante son los sentimientos de su esposo hacia su amado y sobretodo sí su amado lo corresponde. A Armando por un lado le horroriza la idea que su amada se entere que Damián lo desea y por otro lo alegraría para humillarla por haberse casado con él. Lo que más le tranquiliza en ese momento a Armando es que Emilio esté lejos de ellos. Le preocupa su reacción ahora que Damián está en la familia. Damián pega su cuerpo al de Armando. Le hace sentir todo su sexo pegado al durmiente y asustado sexo de Armando. Lascivamente Damián le susurra:
--Todo esto que sientes es para ti. Damiancito está loco por conocerte. Profanar ese culo virgen tuyo.
Armando quiere huir pero tampoco desea que los demás se den cuenta. Damián le da un beso cerca del labio que llena de asco a Armando y de deseo a Damián. Lo que más repugna a Armando es que nota como el sexo de Damián se va haciendo aún más duro. Lascivamente le murmura:
--cuanto más difícil lo hagas más te dolerá, si no te resistes hasta te gustará. Soy bueno en la cama. Todos tus primos lo saben bien. Esta noche tú lo probarás
Armando no soporta que su prima se haya casado y menos que el marido lo acose. Armando se aparta de él. Cristina que es la que está más cerca y también Ángela se dan cuenta. Ángela sonríe. Armando desprecia a Damián pero Damián lo desea. Su verdadera venganza será casarse, tener una hija y luego decir que la hija no es de él y largarse con Armando.
--¿te ocurre algo? --pregunta Cristina a su esposo.
--No me siento bien... Me quiero ir...
--¡Ni loca, tú no me dejas sin fiesta¡
Armando mira a Damián que le sonríe con cara de degenerado. Armando siente que ese hombre es un peligro para él y quiere alejarse. Cristina lo que quiere es desfilar enorgullecida ante sus amigas, que la vean como una reina. Estrella es la que convence a su hijo.
--hemos preparado una fiesta muy bonita... y luego tenéis las dos parejas una suite para la luna de miel.
Ángela y Armando se fulminan con la mirada. Se miran con mucho dolor. Damián abraza a Ángela pero mira con ojos de depravado a Armando haciéndole sentir que es con él con quien desea pasar la noche de bodas. Armando por un lado siente repugnancia y del otro se pregunta que pensaría Ángela si supiera que su esposo prefiere acostarse con él antes que con ella. Sería su pequeña venganza para con Ángela pero los sentimientos de Damián hacia él le dan demasiado asco como para ser él quien los haga público. Cristina está feliz.
--¡ojalá esta noche encarguemos¡
La pequeña hija de Armando y Ángela está muy revolucionada, como si supiera que su padre la niega y se ha casado con otra. Ángela no soporta ver a Armando con Cristina. LLeva a su hija en el vientre y ha tenido que ver como se casada con otra.
--a mí sí me tendrán que disculpar. No estoy para fiestas.
Ana y Gabriel tampoco van a ir. Damián se finge cariñoso con su esposa:
--si, tranquila. Te quedas en la habitación y no pasa nada.
A Damián le brillan los ojos, que su esposa no esté cerca le facilita el camino para centrarse en llevarse a la cama a su guapisimo "primo". Armando sabe que está en "peligro", que se tiene que cuidar de Damián. Su culo corre gran peligro.
En un elegante hotel se celebra el banquete-baile. La mayoría son amigos y familiares de Cristina que se siente la reina de la noche. Armando está cansado de bailar. No soporta todo ese teatro. Siente que está viviendo una película. Jamás pensó en casarse y menos con Cristina y lo peor es que lo ha hecho por despecho, porque la mujer que él ama se ha casado con otro. Por si esto fuera poco siente la mirada de Damián devorándolo, comiéndolo con los ojos. Unas miradas ardientes, unas miradas de sexo salvaje y apasionado. Cristina deja solo a Armando para bailar con su familia. Él baila con su madre que no deja de decir lo feliz que es. Estrella no se da cuenta de la mirada apagada de su hijo. Armando se queda sólo en un rincón con una copa. Damián se le acerca. Le agarra la mano mientras le ofrece la copa que tiene en la otra.
--brinda conmigo por nuestra primera vez. --le dice con cara de pervertido.
Armando se aparta con odio y le dice:
--¡nunca me vas a tener¡
y se aleja de él. Damián está enloquecido por el culo de Armando.
--Eso ya lo veremos. Tú has querido que sea por las malas.
Se acerca al camarero más joven. Le da un buen dinero para que meta una droga que le da en el champán que debe ofrecer a Armando. Da igual quien beba mientras Armando se lo tome. Damián se queda en la sombra observando todo lo que pasa. Bebe Cristina y sus amigos y por fin Armando. Damián se frota las manos, al fin su deseo de acostarse con él se hará realidad. Armando está solo. Empieza a no sentirse bien y es la excusa perfecta para retirarse. Le dice a su madre.
--estoy mareado. Me voy.
Estrella sí lo ve mal pero Cristina está tan feliz que no la avisen.
--Luego le digo. Tú descansa.
Armando se dirige a su habitación y se desploma en el piso. No entiende qué le pasa. Se asusta aunque su miedo se convierte en horror cuando ve que está a los pies de Damián que lo mira lascivo:
--te lo dije, es nuestra noche de bodas. Hoy tú vas a pagar la factura pendiente que tienes conmigo.
La droga ha convertido a Armando en un vegetal por unas horas. Es consciente de todo lo que pasa a su alrededor pero no puede moverse, no puede hablar. Horrorizado contempla como un excitado Damián lo arrastra hacia una habitación. Lo sube en la cama y lo va desnudando. Damián ha soñado tantas veces con el cuerpo desnudo de Armando que enloquece de deseo al descubrir. Va manchando a Armando de su baba. Enloquece especialmente al descubrir sus genitales.
--la imaginaba más grande, pero la tienes gordita, cabrón... ¡te voy a hacer una mamada que te vas a enterar de lo que es bueno, aunque más gozarás cuando te rompa ese culo virgen¡
Armando lo mira con odio, con impotencia. Pero no puede hablar. No puede moverse. Está consciente pero su cuerpo no le responde. Trata de pedir ayuda pero es como una estatua. Damián se va desnudando.
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