Ángela está cansada. Es una madre emocionada y es una madre preocupada. Su pequeña Afrodita apenas tiene horas de nacida y ya debe enfrentar su primera gran batalla. Por la vida. Es una bebé pequeña, débil pero que se aferra a la vida. Ángela mira a esa pequeña y trata de darle una parte de su vida para que tenga energías. Le suplica a su hermana del corazón que desde donde esté la ayude, que ilumine a su hija para que salga de toda esa lucha. Su hijita ha sido lo único bello que le ha pasado en los últimos meses y no soportaría perderla. Mira a su pequeña con lágrimas en los ojos.
--lucha, mi pequeña princesa. Lucha.
Entra en la sala Armando. Ella no le puede perdonar que por culpa de su última discusión se le haya adelantado el parto. Se le planta en la puerta para que no pase.
--¡largo, no tienes nada que hacer aquí¡
Armando ve de lejos a la pequeña y eso le llena de emoción.
--¿Cómo está? --pregunta con dulzura.
Ella responde alterada pero con la voz baja porqué no quiere poner nerviosa a su hija. Es un fuerte reproche:
–!mal, luchando por su vida. Por tu culpa!
Armando lamenta que después que Ángela lo haya salvado de su peor momento una discusión haya provocado un parto prematuro.
--Yo lo siento yo... --balbucea.
Trata de acariciarla con ternura pero Ángela le golpea la mano y con odio le dice:
--¡Si le pasa algo a mi bebita no te voy a perdonar nunca¡
A Armando le duele mucho la angustia de la joven pero no sabe qué decirle así que prefiere dejarla sola con su angustia. Se da la vuelta pero antes de salir tiene una duda que necesita aclarar.
--¿Vas a volver con él? después de lo que me quiso hacer, ¿vas a seguir con tu absurdo matrimonio?
Ángela lo que menos quiere en esos momentos es pensar en Armando , en Damián. Quiere sólo estar pendiente de su hija. Pero como siente mucho rencor hacia Armando no puede evitar herirlo:
--claro que sí, es mi marido --muy hiriente-- y ahora me queda claro que tus celos no son por mi sino por él ¡eres tú el que te quieres acostar con él¡
A Armando lo lastiman en lo más hondo de su ser, en su orgullo de macho herido. Le revive el infierno de la noche anterior. Con un hilo de voz le suplica a ella:
--no digas eso...
--¡me das asco, no quiero que te acerques ni a mi ni a mi hija¡ --le escupe Ángela con desprecio.
Armando se va abatido. Muy lastimado por Ángela. La joven desea llorar pero le mira a la carita a su hijita y el resto del mundo se le olvida.
Armando, en medio del vestíbulo se encuentra con Damián y lo tumba de un puñetazo:
--¡espero que hayas disfrutado de lo que me hiciste porque no me volverás a tocar¡ ¡¡la deuda está cobrada¡¡
Damián lo mira amenazante. Mientras se levanta dice:
--aún no, la próxima vez no fallaré. Tu culo sabe delicioso. Mi lengua se volvió loca con tu agujero virgen y no me voy a quedar con las ganas.
Damián mueve su lengua de forma lasciva. Armando siente asco y miedo pero no se deja vencer:
--¡me tocas y te mato¡ --dice agarrándole del cuello.
Damián le sonríe con cara de degenerado.
--pero ya te habré destrozado ese culo tan lindo y tierno que tienes...
Armando lo mira con desprecio. No puede contestar porque ven que Cristina va corriendo hacia ellos. Le reclama a su esposo.
--¡¡he visto lo que has hecho ¿porqué le pegas al primo?
Damián mira a Armando con desafío, con un ¿hay huevos de contarlo?
--déjame en paz... --dice Armando molesto y sin ganas de discutir.
Armando lo que quiere es desaparecer, que nadie lo ve. Cristina se disculpa sorprendida por el comportamiento de su marido:
--es que está de un raro.
--si, tranquila --dice Damián sonriendo con cara de depravado.
Cristina va detrás de Armando .
--¡oye, tenemos que hablar¡
Armando no se retiene.
--¡luego¡
La mujer está muy alterada.
--¡nos acabamos de casar y ni me escuchas ya¡ ¡¡no te he contado lo que me pasó anoche¡ No sabes lo que me ha pasado¡¡ha sido horrible¡
Armando ni mira a su esposa molesto:
--no peor de lo que me ha pasado a mí --murmura.
No la escucha.
--¡Armando... escúchame¡
Cristina corre detrás de él sin entender qué le pasa pero éste ya se ha ido.
Por otro lado, Damián donde Ángela con su pequeña. Ésta lo mira con desprecio.
--¿qué haces aquí?
Damián está preocupado por la actitud que tomará su esposa. No le conviene tenerla de enemiga.
--quiero saber si quieres que le dé mi apellido a tu hija.
Aunque no deja que se acerque a la pequeña. Los dos hablan seriamente.
--¿Qué pasará con nosotros?
--primero que mi hija viva.
–¿y luego...?
--tu sabes que no es tu hija --dice seria, herida.
--lo sabía, eres bien lista... --con una picara sonrisa.
--es tu nieta aunque no sé de cuál de los dos de tus hijos --sentencia ella.
--¡eso no es cierto¡ --sorprendido.
--Lo es, Juan y Ramiro mintieron no sé porqué. Yo me acosté con los dos y a los dos les hice el truco de la mancha de sangre...
--¡que putita estás hecha¡ --dice riendo.
--yo ya sabía que estaba embarazada y ellos me echaron de lado. --va relatando.
--han salido a su padre. --dice con una sonrisa de orgullo.
Damián jura que no dirá nada porque le interesa para que no se sepa que es gay. Ángela seguirá con él, un matrimonio fingido. Ella cambia su plan. Espera que ahora que la cree su nieta se encariñe con ella. Luego obligará a Armando a reconocerla y estar con ella aunque lo odie, cosas peores ha hecho por esa venganza. Aunque ahora lo que más le importa a ella es que su hija salga adelante.
Al rato, Gabriel se acerca a la clínica para conocer a su nieta. De pronto se encuentra con un enfermero. Mayor ya. Los dos se miran a los ojos. Los dos se reconocen.
--¡tú espera... llevo meses buscándote¡
El enfermero quiere huir pero Gabriel lo agarra del cuello y le estrella contra la pared.
--¡mi hijo, dónde está mi hijo¡ ¡te pagué para que lo cambiaras por un bebé que murió¡ ¡¡¿dónde está mi hijo?
1 mes después... Ángela es una mujer feliz. Sale de la clínica con su hija en brazos. Gabriel está muy ansioso. Es quien la va a recoger. En el auto le cuenta la historia del hijo al que abandonó y que ya ha encontrado. No sabe qué hacer. Paran en un semáforo.
--¿y porqué me cuentas esto a mí?
Gabriel le enseña una foto de Juan.
--¿qué haces con una foto del hijo de Damián?
--No es él, soy yo de joven. Yo soy el verdadero padre de Juan Paredes.
Ángela no puede creer su suerte y es que saber esa información le ayuda y mucho en su venganza contra esa familia. Sonríe a su padre y dice:
--tranquilo, yo me ocupo. --con una mirada vengativa que su padre de crianza no sabe leer y se queda tranquilo.
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